Cuando
hablamos de desastres nos referimos a las enormes perdidas humanas y materiales
que ocasionan algunos eventos o fenómenos en las comunidades como terremotos,
erupciones volcánicas, inundaciones, deslizamientos de tierra, deforestación,
contaminación ambiental y otros.
Para
que entendamos los desastres y podamos prevenirlos y recuperarnos si llegan a
producirse, es necesario que nos desprendamos de algunas interpretaciones
erradas, que han sido transmitidas en nuestras sociedades.
Tenemos
entonces que diferenciar dos términos: “fenómenos naturales” y “desastre
natural”, que muchas veces los hemos utilizado como si fueran lo mismo. Los
desastres no son naturales, sino algunos de los fenómenos que los producen.
La
naturaleza se encuentra en un proceso permanente de movimiento y
transformación, que se manifiesta de diferentes maneras, a través de fenómenos
de cierta regularidad como la lluvia en algunos meses del año en la montaña, y
de aparición extraordinaria y sorprendente, como los temblores de la tierra,
las erupciones volcánicas o el desgaste natural del suelo que produce la
erosión.
Cuando
ocurre un evento natural, nos invade en muchos casos el fatalismo y pesimismo
producto de la impotencia que sentimos hacia el comportamiento de la
naturaleza. Un examen más a fondo nos indica que algunos desastres tienen su
origen en fenómenos naturales, pero, además, pueden ser causados por ciertas
actividades humanas que alteran la normalidad del medio ambiente.
Entre
este tipo de actividades humanas tenemos:
- La
contaminación del medio ambiente: aire envenenado, agua sucia e inutilizable.
- La explotación errónea e irracional de los recursos naturales renovables como los bosques y el suelo y no renovables como los minerales.
- La construcción de viviendas y edificaciones en zonas de alto riesgo.

- La explotación errónea e irracional de los recursos naturales renovables como los bosques y el suelo y no renovables como los minerales.
- La construcción de viviendas y edificaciones en zonas de alto riesgo.

Tanto
los desastres causados por fenómenos naturales, como los originados por
actividades humanas, pueden llevar a una comunidad o a todo un país a la
confusión y el caos, al afectar su funcionamiento normal, con pérdidas de vidas
y daños considerables en las propiedades y servicios.
Uno y
otro tipo de desastres se originan por causas diversas. Ambos presentan
posibilidades de prevención por medio de los avances científicos y el control
por parte de los seres humanos.
Lo
anterior nos muestra que los efectos de ciertos fenómenos naturales no son
necesariamente desastrosos. Lo son únicamente cuando los cambios producidos
afectan una fuente de vida con la cual los hombres y mujeres contaban, y no se
tomaron las medidas de prevención correctas.
¿Cómo
se produce un desastre?
Un
desastre es la correlación entre un fenómeno natural como terremotos,
maremotos, una erupción volcánica o fenómenos provocados por las personas como
la deforestación y la contaminación ambiental, y condiciones de vida
económicas, sociales, culturales y físicas vulnerables: salud precaria,
viviendas mal construidas, tipo de suelos inestables, mala ubicación de las
viviendas, apatía e indiferencia de las personas, falta de organización y
participación de la comunidad.
De manera que, existen grandes posibilidades de que se genere un desastre, si en una comunidad hay un alto riesgo de que ocurra uno o mas fenómenos naturales, o provocados por nosotros mismos, y se mantienen condiciones de vida comunitarias vulnerables.
De manera que, existen grandes posibilidades de que se genere un desastre, si en una comunidad hay un alto riesgo de que ocurra uno o mas fenómenos naturales, o provocados por nosotros mismos, y se mantienen condiciones de vida comunitarias vulnerables.
¿Que debemos hacer para prevenir los desastres naturales?
Un desastre es resultado de la combinación de diferentes factores: amenazas, vulnerabilidad (debilidad del municipio) e insuficiente capacidad o desarrollo de medidas para reducir las consecuencias negativas y potenciales del riesgo.
No podemos evitar que ocurran los desastres, sin embargo podemos realizar esfuerzos por disminuir sus efectos negativos. Para ello, todos los habitantes del municipio deben estar comprometidos con ejercitar algunas actividades y medidas para prevenir y enfrentar un desastre a tiempo. Con este fin se puede:
1. Informar y sensibilizar sobre la importancia de la Reducción del Riesgo de Desastres.
2. Identificar de manera conjunta las amenazas naturales y las provocadas por los seres humanos que ponen en peligro a nuestras comunidades y municipios.
3. Reconocer nuestras vulnerabilidades (debilidades) para enfrentar las amenazas y recuperarnos en caso de que ocurra un desastre.
4. Tomar decisiones y planificar acciones de manera participativa y concertada para evitar o mitigar los efectos de un desastre.
No podemos evitar que ocurran los desastres, sin embargo podemos realizar esfuerzos por disminuir sus efectos negativos. Para ello, todos los habitantes del municipio deben estar comprometidos con ejercitar algunas actividades y medidas para prevenir y enfrentar un desastre a tiempo. Con este fin se puede:
1. Informar y sensibilizar sobre la importancia de la Reducción del Riesgo de Desastres.
2. Identificar de manera conjunta las amenazas naturales y las provocadas por los seres humanos que ponen en peligro a nuestras comunidades y municipios.
3. Reconocer nuestras vulnerabilidades (debilidades) para enfrentar las amenazas y recuperarnos en caso de que ocurra un desastre.
4. Tomar decisiones y planificar acciones de manera participativa y concertada para evitar o mitigar los efectos de un desastre.
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